En las aulas surge desde hace tiempo el problema de los móviles. Alumnos que no escuchan en clases porque mandan sms, se pasan las respuestas de los exámenes, hacen bromas a sus compañeros... Los recursos que ingenia el profesorado son variados pero hasta ahora se han mostrado ineficaces.
Ahora Movistar ha diseñado un móvil para los niños. Dicho móvil dispondrá de juegos y una guía para padres con instrucciones para un uso racional. Entre otras prestaciones estará la de poder controlar los números a los que pueden llamar o los que no, el importe de las recargas automáticas o la posibilidad de localizarles.
Ante esto, no puedo más que preguntarme si las ventajas del uso del móvil compensan las desventajas. Los partidarios del sí argumentan que así los padres pueden hablar con sus hijos y tenerlos localizados, que tienen un medio para pedir ayuda si tienen un problema y que es el futuro y una nueva forma de comunicación de nuestros jóvenes. Los detractones justifican su negativa diciendo que los niños no están más localizados ya que siempre tienen la opción de no decir la verdad, que la ortografía se está perdiendo para poder concentrar en un sms toda una conversación, y que esta nueva forma de comunicación está llevando a nuestros jóvenes a un progresivo aislamiento social.
Bueno, la solución al enigma no está clara. Lo que si está claro es que las multinacionales no quieren renunciar al pedazo del pastel que pueden proporcionar miles de posibles clientes. Así lo demuestra Movistar y no tardarán en sumarse otras compañias.
Lo que también me llama la atención de esta noticia es el hecho que los padres podrán locarlizarlos a través de 'Localízame', que es un servicio que con un margen de error de 200 metros establece la posición del móvil si está encendido y tiene cobertura.
¿Cómo estamos educando a nuestros jóvenes?
¿Ya no se fomenta la confianza mútua entre padres e hijos?
¿Desconectarán los niños el móvil de la misma manera que desconectan de las conversaciones que no les interesan?